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Flexiguridad, educación y Estado de bienestar en Dinamarca

En los debates políticos en España se ha hablado mucho de la flexiguridad como una forma de organizar el mercado laboral, y Dinamarca se ha convertido en un ejemplo clásico de cómo funciona mejor esa flexiguridad

¿Qué es la flexiguridad?

"Flexicurity" es una palabra inglesa que consiste en una contracción de “flexibility” y “security”, que está traducido al castellano como "flexiguridad". Por lo tanto, la flexiguridad puede definirse como una estrategia integrada para potenciar, al mismo tiempo, la flexibilidad y la seguridad en el mercado laboral.

Tradicionalmente se podría decir que ha habido dos formas de ver el mercado laboral: Una que defiende más los intereses de las empresas y otra que protege más los intereses de los trabajadores. La flexiguridad se puede caracterizar como una vía intermedia que intenta unir estas dos formas, en beneficio de las dos partes.  

El modelo danés de flexiguridad se apoya en una larga tradición de diálogo y negociación entre los actores sociales. En gran parte, el desarrollo del mercado laboral se debe al modelo danés de negociaciones colectivas, lo cual asegura protección al trabajador, tomando en cuenta además, las condiciones cambiantes de la producción y del mercado. La tasa de trabajadores organizados en Dinamarca es de aproximadamente 75%.

El modelo danés se ha construido durante muchos años, y es un resultado de un proceso que presume de muchas condiciones locales, sobre todo la existencia del estado de bienestar universal.

Normalmente se presenta el modelo danés como un triángulo, el Triángulo Dorado Danés, donde estos ejes están incorporados:
 

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Fuente: Wilthagen, T. “Flexicurity: from preconditions and principles to practice”. Tilburg University. 2008.

Un lado del triángulo se refiere a reglas flexibles para la contratación y despido, lo cual permite a los empleadores despedir trabajadores en tiempos de descenso de actividad y contratar a personal nuevo cuando mejora la situación. Además contribuye a una sociedad con alta movilidad, preparada para cambios de sectores tradicionales a sectores del futuro.

El segundo lado del triángulo se refiere al seguro de desempleo. Para facilitar los períodos de transición entre puestos de trabajo tenemos sistemas generosos del bienestar que ofrecen buenas prestaciones de desempleo. Pero éstas pueden reducir el incentivo económico y por consiguiente la intensidad de la búsqueda de empleo. Esto se puede paliar con la implantación de políticas activas en el mercado laboral que garanticen el equilibrio entre los derechos y las obligaciones.

Las políticas activas ayudan a la gente que está en paro a buscar un nuevo trabajo y mejorar sus cualificaciones, y de esta manera facilitar la transición al empleo y a impulsar el desarrollo de la carrera. Las políticas activas contribuyen a que los trabajadores se sienten más seguros, y un informe de Eurostat muestra que los trabajadores daneses son los que se sienten más seguros entre los trabajadores en la UE. 

En Dinamarca ofrecemos un sistema de prestaciones de desempleo que funciona en interacción con unos efectos motivacionales. Desde el primer día sin trabajo el trabajador tiene el derecho a recibir ayuda de activación, y después de 3 a 9 meses, dependiendo de la edad, él tiene la obligación de participar en actividades de activación. Hay tres tipos de estrategias de activación: 1) Orientación y mejora de cualificaciones, 2) prácticas en una empresa, 3) un trabajo con salario subsidiado, este puede ser en el sector público o privado. 

Hay un efecto motivacional, ya que si no participa en las actividades de activación, la persona no recibirá sus prestaciones de desempleo. El resultado es un efecto de cualificación que incrementa sus posibilidades de encontrar un nuevo empleo, y al mismo tiempo funciona como una inversión en capital humano para la sociedad.    

La inversión en capital humano es un factor que cobra cada vez más importancia tanto para la competitividad de las empresas como para la empleabilidad de los trabajadores a largo plazo. En este conjunto, el sistema general de educación de alta calidad en Dinamarca es importante.

El Sistema Educativo en Dinamarca

Una educación de alta calidad en todos los niveles es fundamental para asegurar la competitividad en el mundo globalizado. Por eso, la educación es una prioridad clave en Dinamarca, donde prácticamente toda la educación es un servicio gratuito que forma parte del sistema de bienestar.

También las universidades son gratuitas. Los estudiantes mayores de 18 años tienen derecho a una subvención de estudios por parte del Estado, lo que les permite vivir económicamente independientes de los padres. Esto ayuda a romper una posible herencia social negativa y anima al mayor número posible de jóvenes a hacer una carrera superior.

La formación superior danesa tiene una larga tradición de combinar excelencia académica con investigación y enseñanza innovadora. Altas normas académicas, estudios interdisciplinarios y actividades basadas en proyectos aseguran ambientes de enseñanza activos y motivadores. Las instituciones danesas están preparando a sus alumnos para asumir un papel activo en una sociedad globalizada y basada en conocimientos.

Además existe en Dinamarca una tradición fuerte de enseñanza para toda la vida. Muchos daneses participan en educación para adultos para mejorar sus conocimientos y habilidades, lo cual les permite avanzar profesionalmente o cambiar de carrera. Esta tradición apoya la movilidad sectorial tanto como la movilidad geográfica, y de esta manera el aprendizaje permanente promueve una economía dinámica y boyante.

El aprendizaje permanente es una clave importante que contribuye al desarrollo del país como una sociedad del conocimiento avanzada, caracterizada por un desarrollo económico sostenible, que puede adaptarse a los cambios rápidos en el mundo globalizado. 

Entre otros instrumentes las autoridades públicas usan incentivos fiscales para estimular a las empresas a invertir en la mano de obra. Informes internacionales muestran que Dinamarca es uno de los países del mundo que invierte más en el capital humano. Por lo tanto, la mano de obra se actualiza constantemente para satisfacer las demandas del mercado laboral.

¿Cuánto cuesta?

Es una pregunta muy lógica. Los gastos de la sociedad de bienestar de Dinamarca consumen una parte importante del PIB y la presión fiscal danesa se encuentra entre las más altas del mundo. A pesar de ello, tanto el Estado del bienestar como el modelo de flexiguridad gozan de un gran apoyo por parte de la sociedad danesa.

En conclusión el modelo cuesta dinero, pero como aspectos del modelo también contribuyen a la competitividad de Dinamarca, seguiremos basando nuestra economía en ello. Con la crisis económica, la tasa del paro en Dinamarca también ha aumentado, pero desde un nivel muy bajo y el mercado laboral todavía funciona bastante bien.